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Cómo tener un cabello saludable

22 febrero , 2018

La mayoría de personas tenemos una vida ocupada, en la que el tiempo libre es un bien escaso. El cuidado del cabello en estos casos puede representar todo un reto. Pero mantener un cabello saludable y en buen estado nos va hacer sentir más seguros y atractivos. Crear una rutina de cuidado del cabello es fácil y nos ayudará a mantener la salud del cabello.

Pero antes de hablar de estas buenas prácticas en el cuidado del cabello, conozcamos un poco más nuestro pelo y sus características.

El cabello

El cabello es una continuación del cuero cabelludo compuesto por una fibra de queratina con una raíz situada en el folículo piloso y un tallo que se proyecta hacia el exterior por encima de la superficie de la epidermis.

Está formado aproximadamente en un 80% de queratina mientras que el 20% restante está compuesto por lípidos, agua, pigmentos, sales minerales y oligoelementos.

La queratina, como proteína que es, forma enlaces peptídicos, una de las características más importantes de los cuales es la fortaleza. Solo se rompen con la aplicación de un pH extremo (menor de 2 o mayor de 12) o bien malogrando la estructura del cabello, por ejemplo cortándolo o quemándolo.

Dependiendo de la emulsión epicutánea [1] podemos clasificar el cabello en tres tipos:

  • Normal: Emulsión epicutánea equilibrada, resultando un cabello brillante, suave y aterciopelado.
  • Seco: Emulsión epicutánea pobre en grasa y agua. El aspecto del cabello es áspero y quebradizo.
  • Graso: Emulsión epicutánea con un alto contenido en grasa. El cabello se muestra brillante y pegajoso.

Debido a la estructura filamentosa de la queratina, podemos afirmar que las principales características del cabello son la elasticidad, la resistencia y la porosidad.

  • La elasticidad la vemos en la capacidad que tiene el cabello para estirarse y volver a su forma natural sin romperse.
  • La fortaleza, tal como hemos comentado anteriormente viene dada por los enlaces peptídicos que forma la queratina. El cabello es resistente a la rotura (soporta cargas de entre 50 a 100 gramos), al calor (hasta 140ºC en seco y 200 ºC mojado); a la putrefacción y a los cambios de pH.
  • La porosidad es la capacidad que tiene el cabello para la absorción de líquidos. Cuando el cabello absorbe agua aumenta significativamente el diámetro (15-20%), por contra, la longitud apenas se incrementa.

El objetivo del cuidado diario del cabello debe ser mantener el pelo elástico, fuerte e hidratado, a la vez que mantenemos la emulsión epicutánea [1] equilibrada.

Consejos para el cuidado periódico del cabello

Ahora que ya conocemos un poco mejor cómo es nuestro cabello y cuáles son sus principales características, vamos a ver unos sencillos consejos que nos ayudarán en su cuidado. Muchas de las cosas de esta rutina que comentamos a continuación se pueden hacer solo una o dos veces a la semana.

Conoce tu tipo de cabello

Como hemos comentado anteriormente, cada persona tiene un tipo de cabello diferente Debes conocer que tipo de cabello tienes para cuidarlo de la manera más adecuada.

Una vez sepamos cual es nuestro tipo de cabello, lo debemos tratar siempre de acuerdo con sus características. Piensa que tu pelo reaccionará diferente al cabello de otras personas ante ciertos cuidados y productos.

Lava el cabello solo cuando sea necesario

Mucha gente cree que necesita lavarse el cabello todos los días, pero la verdad es que la mayoría de tipos de cabello no necesitan esta frecuencia.

No hay una fórmula perfecta para la periodicidad de la frecuencia de lavado, simplemente controla tu cabello y lávalo cuando sientas que se ensucia. Pero recuerda que un lavado excesivo no permitirá que los aceites naturales se restablezcan en el cabello siendo esto perjudicial para la salud del mismo.

A título orientativo, podríamos decir:

  • Para un cabello seco y a menudo quebradizo se recomienda lavarlo cada 2 o 3 días.
  • Para un cabello graso, que al día siguiente del lavado ya esté grasiento es recomendable lavarlo a diario.
  • Para un cabello normal que al día siguiente no quede excesivamente graso se puede lavar cada 2 días.

Elige el champú adecuado

Existe una amplia variedad de champús para diferentes tipos de cabello. En nuestros centros capilares podemos aconsejarte cuál es la mejor opción para cada caso, siempre en base al tipo de cabello.

Evita lavar el cabello con agua demasiado caliente

El agua demasiado caliente puede quitarle al cabello aceites protectores que sirven como acondicionador natural. Mejor lavar con agua tibia, así evitaremos perder el brillo natural del cabello.

Secado del cabello

Es importante señalar que, antes de secar el cabello, tenemos que proceder a un correcto acondicionado tras el lavado: una vez hemos retirado el champú, debemos aplicar el acondicionador y este es el momento en el que tenemos que desenredar nuestro cabello. Después, retiramos el acondicionador con abundante agua y ya tenemos el cabello preparado para su secado.

La mejor manera de secar el cabello es presionándolo   con una toalla, de las raíces a las puntas, sin frotar; de esta manera absorbemos el exceso de agua sin dañarlo. Luego debemos peinar  el cabello todavía húmedo suavemente.

De manera ideal, el pelo se debería secar de forma natural. No obstante, hay veces que esto no es posible. Si usamos secador de pelo, hay que hacerlo a baja temperatura y a una distancia mínima de 25 cm para evitar recalentar el cabello y deshidratarlo.

Acondiciona tu cabello

Aunque sea obvio, no debemos olvidarnos de usar un buen suavizante para nuestro cabello. Este lo hidratará y ayudará a restaurar los aceites naturales del cabello. Recordad que no es necesario aplicar el acondicionador en la raíz, pues ya tiene los elementos naturales necesarios para su correcto equilibrio.

La elección del acondicionador debe ir acorde, igual que el champú, con nuestro tipo de cabello.

Mascarillas hidratantes

Usar una mascarilla hidratante adecuada al tipo de cabello una vez por semana aportará brillo e hidratación extra.

Aceite de argán

Utilizar aceite de argán aporta numerosos beneficios a la salud capilar. Destaca por su alta capacidad de penetración, lo que le permite llegar hasta los poros de la fibra capilar, mejorando su elasticidad. Gracias a su poder antioxidante, actúa como fortalecedor del cabello y repara la membrana capilar dañada. Bloquea la humedad y restaura el brillo del cabello, sin engrasar.  Te recomendamos la utilización de un aceite de argán especialmente creado para uso capilar.

Cuidar el resto del cuerpo

Esta es una de esas cosas obvias:  para tener un cabello saludable, debes tener un cuerpo sano, lo que significa comer bien y asimilar los nutrientes adecuados. Debido a que el cabello forma parte del cuerpo, necesita ciertos nutrientes para mantener la fuerza y el crecimiento. Algunos nutrientes fundamentales para mejorar tu cabello son:

  • Ácidos grasos esenciales: Salmón, atún, nueces, almendras…
  • Vitamina B6: plátanos, patatas, espinacas…
  • Proteínas: pescado, pollo, huevos, productos de soja…
  • Ácido fólico: frutas y verduras frescas, especialmente cítricos y tomates, así como granos integrales, lentejas…

Rueber y el cuidado diario para un cabello saludable

Como fabricante de productos capilares, en Rueber disponemos de una extensa gama de artículos de alta calidad, especialmente pensados para el cuidado diario del cabello: champús, suavizantes, mascarillas capilares, aceite de argán…

Para el cuidado diario de un cabello normal, sin afecciones, recomendamos combinar el ‘Champú Proteínas’, el acondicionador ‘Sweet Conditioner’ y la mascarilla ‘Nutrient Mask’. Nuestro aceite de argán ‘Agardir – Argan Oil’ es el complemento ideal para mantener un cabello sano, vigoroso y brillante.

Consulta en nuestros centros capilares cuál es la mejor opción para tu tipo de cabello. Estaremos encantados de aconsejarte.

[1] Emulsión epicutánea: Manto que cubre la piel mezcla de secreciones sebáceas, sudoración, células de la capa córnea y agua, la mayoría de veces imperceptible, cubre toda la superficie de la piel y tiene un pH de 5,5. Cumple una función protectora de los agentes nocivos externos.