Por qué cae más el cabello en primavera y qué puedes hacer

May 16, 2026 | Cuidado del cabello

Si en los últimos días has notado que el peine recoge más cabello de lo habitual, que la almohada amanece con más cabellos de los que querrías o que la ducha se convierte en un momento de cierta angustia, no te preocupes: probablemente no está pasando nada grave. La primavera, esa estación que asociamos con la renovación y el despertar de la naturaleza, también trae consigo uno de los fenómenos capilares más frecuentes y, al mismo tiempo, más incomprendidos: el aumento de la caída estacional.

En este post te explicamos qué le ocurre realmente a tu cabello cuando llega la primavera, cuánta caída es normal, qué factores la agravan, y qué puedes hacer, tanto en casa como con ayuda professional, para cuidar tu cabello durante estos meses y salir de la estación con el pelo más fuerte.

La paradoja de la primavera: todo florece, pero el cabello cae

Hay algo aparentemente contradictorio en la primavera capilar. Es la estación en la que el sol vuelve, la temperatura sube y el organismo sale del letargo invernal. Y sin embargo, es también uno de los momentos del año en los que más personas consultan por caída de cabello.

La explicación está en la biología del propio cabello. El ciclo capilar, ese proceso continuo de crecimiento, reposo y caída, está influenciado, entre otros factores, por el fotoperiodo: la duración de las horas de luz a lo largo del día. En los meses de invierno, con días cortos y menos exposición solar, el organismo ajusta su reloj biológico a través de la melatonina. Cuando los días se alargan, en la transición hacia la primavera, ese equilibrio se rompe y se produce un estímulo que puede empujar a varios folículos a la vez hacia la fase de reposo (fase telógena). Dos o tres meses después, ese cabello que entró en reposo empieza a caer.

Así, la caída que notas en primavera muchas veces no tiene su origen en la primavera misma, sino en los procesos que se pusieron en marcha durante el invierno. Es un mecanismo perfectamente normal, compartido con muchos mamíferos, en los que el cambio estacional regula la muda del pelaje.

¿Cuánto cabello es normal perder?

En condiciones normales, una persona pierde entre 50 y 100 cabellos al día. Este número puede parecer elevado, pero tiene en cuenta que el cuero cabelludo alberga una media de entre 100.000 y 120.000 folículos pilosos, y que en condiciones de salud solo un pequeño porcentaje de ellos está en fase de reposo o caída en un momento dado.

Durante los picos estacionales, y la primavera es uno de ellos, esta cifra puede aumentar de forma transitoria hasta los 150-200 cabellos diarios, sin que ello implique un problema médico. Lo que sí convierte la caída en motivo de consulta son otras señales: que persista más de tres o cuatro meses, que sea claramente asimétrica (más intensa en unas zonas que en otras), que vaya acompañada de picor, escamas o enrojecimiento del cuero cabelludo, o que coincida con una reducción visible de la densidad global del cabello.

Si te encuentras en esa segunda situación, es el momento de dar un paso más y buscar una evaluación profesional.

Qué le ocurre a tu cuero cabelludo con la llegada de la primavera

El cabello no existe de forma aislada. Lo que le pasa al cuero cabelludo y al organismo en general en primavera, influye directamente en su salud y su aspecto. Estos son los principales cambios que se producen durante esta estación.

El efluvio telógeno estacional: el mecanismo detrás de la caída

El nombre técnico del fenómeno que describíamos antes es efluvio telógeno estacional. El efluvio telógeno es un tipo de caída difusa, no permanente, en la que un número mayor de folículos del habitual entra simultáneamente en la fase de reposo y, posteriormente, en la de caída.

Varios estudios han documentado variaciones estacionales en el número de folículos en fase telógena. Una investigación publicada en la revista Dermatology analizó el patrón de caída en cientos de mujeres durante seis años consecutivos y observó dos picos de caída al año: uno en otoño, el más intenso, y otro secundario en primavera. Este segundo pico se asocia al ajuste que el organismo realiza al recuperar horas de luz tras el invierno.

La buena noticia es que el efluvio telógeno estacional es reversible. Los folículos no mueren ni quedan dañados: simplemente han estado en pausa. En la mayoría de los casos, el cabello recupera su densidad habitual en cuatro a seis meses.

Más luz solar: beneficios y precauciones

El aumento de las horas de sol es, en general, una buena noticia para el cabello. Una mayor exposición solar facilita la síntesis de vitamina D, un nutriente que desempeña un papel importante en la regulación del ciclo capilar. Estudios recientes han observado que la deficiencia de vitamina D es más frecuente en personas con distintos tipos de alopecia, aunque la relación causal sigue investigándose. Lo que sí sabemos es que mantener niveles adecuados de vitamina D favorece un ambiente folicular más saludable.

Sin embargo, el sol también puede dañar directamente la fibra capilar. Los rayos ultravioleta (UV) degradan las proteínas del tallo capilar (especialmente la queratina) y oxidan la melanina, lo que se traduce en cabello más seco, quebradizo y con pérdida de color. Este efecto es más intenso en cabellos teñidos, decolorados o con tratamientos químicos previos, que ya tienen la cutícula más comprometida.

Los cambios hormonales de la nueva estación

La primavera trae consigo modificaciones en los ritmos circadianos y en el equilibrio de hormonas como la melatonina, la serotonina y el cortisol. La reducción de melatonina que acompaña a los días más largos puede modular indirectamente el ciclo capilar, ya que esta hormona tiene receptores en el folículo piloso y participa en la regulación de la fase de crecimiento (anágena).

Por otra parte, la vuelta al trabajo después de las vacaciones de Semana Santa, los cambios de rutina y la agitación propia del inicio de la temporada activan con frecuencia los niveles de cortisol. El estrés crónico, como explicamos con detalle en nuestro artículo sobre estrés y caída del cabello, es uno de los factores que más claramente se asocia con el efluvio telógeno. Y sus efectos sobre el folículo suelen notarse, precisamente, entre ocho y doce semanas después del evento estresante.

Las alergias primaverales y el cuero cabelludo

El aumento del polen en el ambiente es uno de los grandes protagonistas de la primavera para quienes padecen alergias respiratorias. Pero lo que muchas personas no saben es que la respuesta alérgica también puede afectar al cuero cabelludo.

La histamina liberada durante una reacción alérgica puede causar inflamación en el cuero cabelludo, prurito (picor) y, en personas con predisposición, agravar condiciones preexistentes como la dermatitis seborreica o la psoriasis del cuero cabelludo. Un cuero cabelludo inflamado o irritado es un cuero cabelludo cuyo entorno folicular está comprometido. Si notas que en primavera tu cuero cabelludo pica más o aparecen escamas, puede que la alergia estacional esté contribuyendo al problema.

El exceso de sebo: la trampa de los primeros calores

Con el aumento de las temperaturas, las glándulas sebáceas del cuero cabelludo se activan y producen más sebo. Esto tiene una función protectora natural, pero cuando se acumula en exceso puede obstruir los poros foliculares, crear un ambiente propicio para la proliferación de microorganismos como el hongo malassezia (implicado en la caspa y la dermatitis seborreica), y dificultar la oxigenación del folículo.

Si en invierno tu cuero cabelludo tendía a resecarse, puede que en primavera notes justo lo contrario: más grasa, más tendencia a la caspa o una sensación de cuero cabelludo «cargado». Ajustar la rutina de higiene a estos cambios es uno de los primeros pasos para mantener la salud capilar durante estos meses.

Cómo cuidar tu cabello en primavera

Actualiza tu rutina de higiene capilar

La frecuencia y los productos de lavado que funcionaban en invierno pueden no ser los adecuados para la primavera. Con el aumento de la temperatura y la actividad sebácea, muchas personas necesitan lavarse el cabello con más frecuencia. No hay un número mágico: la frecuencia correcta es la que mantiene el cuero cabelludo limpio y cómodo sin irritarlo.

Lo que sí conviene cambiar en primavera es el tipo de champú: si en invierno usabas uno muy nutritivo o reparador, es posible que ahora necesites un champú más ligero o equilibrante, adaptado a las nuevas condiciones del cuero cabelludo. Evita los champús con sulfatos agresivos, que pueden alterar el equilibrio del cuero cabelludo y estimular la producción reactiva de sebo.

El peeling capilar: el «reset» que necesita tu cuero cabelludo

La primavera es el momento ideal para realizar uno o varios peelings capilares. Esta técnica de exfoliación del cuero cabelludo elimina las células muertas acumuladas durante el invierno, el exceso de sebo, los residuos de productos y las escamas que puedan estar obstruyendo los folículos. El resultado es un cuero cabelludo más limpio, mejor oxigenado y con un entorno más favorable para el crecimiento capilar.

El peeling capilar puede realizarse tanto con productos específicos en casa como con técnicas profesionales más completas, que combinan exfoliación mecánica y química con activos tratantes. Si nunca lo has probado, la entrada de la primavera es una buena ocasión para incorporarlo a tu rutina.

Hidratación y nutrición capilar: cambia de formato

Con el aumento de la temperatura y la exposición solar, las necesidades de hidratación del cabello cambian. Los aceites y mascarillas muy pesadas que pueden ser perfectos en invierno suelen resultar excesivos cuando llega el calor. En primavera, opta por tratamientos más ligeros: mascarillas hidratantes en lugar de nutritivas o acondicionadores de enjuague rápido.

Aplica los tratamientos acondicionadores principalmente en el largo y las puntas, evitando el cuero cabelludo si tienes tendencia a la grasa. Y si usas aceites capilares, aplícalos en pequeña cantidad y siempre sobre cabello húmedo o semiseco para facilitar su absorción sin apelmazar.

Protección solar para el cabello: un paso que casi nadie da

La mayoría de las personas se acuerdan de proteger la piel del sol, pero pocos piensan en el cabello. Sin embargo, la radiación UV afecta tanto a la fibra capilar como al cuero cabelludo expuesto. Existen sprays y sérums con filtros UV específicamente formulados para el cabello que pueden aplicarse antes de la exposición solar. Si vas a pasar tiempo al aire libre, úsalos: la diferencia en el mantenimiento del color, la suavidad y la resistencia del cabello será notable al final del verano.

Para el cuero cabelludo descubierto (especialmente en personas con entradas, calvicie o poco cabello) el uso de sombreros o gorras durante las horas de máxima radiación es la protección más efectiva.

Masajes capilares para estimular la circulación

El masaje capilar es una de las intervenciones más accesibles y con mejor respaldo para mejorar la circulación en el cuero cabelludo. Un estudio publicado en ePlasty demostró que cuatro minutos diarios de masaje capilar durante veinticuatro semanas aumentaron significativamente el grosor del cabello en los participantes. El mecanismo es sencillo: el masaje mejora el flujo sanguíneo local, lo que facilita la llegada de oxígeno y nutrientes al folículo.

Puedes hacerlo con las yemas de los dedos, con pequeños movimientos circulares durante 3-5 minutos, antes del lavado o durante la aplicación del champú. También existen herramientas específicas de silicona que facilitan el masaje y resultan muy cómodas de usar en la ducha.

Nutrición y cabello en primavera: los nutrientes que más importan

El cabello es un tejido de crecimiento rápido y muy sensible al estado nutricional del organismo. Las carencias de determinados nutrientes se reflejan en su calidad, su resistencia y su densidad con relativa rapidez. Estos son los nutrientes que más conviene vigilar en primavera:

  • Proteínas: el 90-95% del cabello está compuesto por queratina, una proteína. Una dieta con suficiente aporte proteico (carnes magras, pescado, huevos, legumbres, frutos secos) es la base de un cabello fuerte.
  • Hierro: la deficiencia de hierro es una de las causas más frecuentes y más infradiagnosticadas de caída de cabello en mujeres. Si el análisis de sangre muestra ferritina baja, aunque la hemoglobina esté en rango normal, puede estar contribuyendo a la caída que observas.
  • Zinc: participa en la síntesis de queratina y en la regulación del ciclo capilar. Su déficit se asocia con alopecia difusa y cuero cabelludo con tendencia a la descamación.
  • Vitaminas del grupo B: especialmente la B7 (biotina), la B9 (ácido fólico) y la B12. Participan en la síntesis de proteínas y en la formación de glóbulos rojos que oxigenan el folículo. Los déficits son más frecuentes en personas vegetarianas o veganas si no se suplementan adecuadamente.
  • Vitamina C: esencial para la síntesis de colágeno, que forma parte de la estructura del folículo, y para facilitar la absorción del hierro no hemo (el presente en los vegetales).

La primavera, con sus frutas y verduras de temporada (fresas, espinacas, espárragos, guisantes, acelgas)ofrece un contexto nutricional especialmente favorable para cubrir estos nutrientes de forma natural.

Errores que cometemos en primavera

Algunos hábitos que adoptamos de forma casi inconsciente con la llegada del buen tiempo pueden perjudicar la salud capilar. Estos son los más frecuentes:

  • Cambiar de productos sin criterio: el cambio de estación invita a renovar la rutina, pero aplicar nuevos productos sin saber si son adecuados para tu tipo de cabello y cuero cabelludo puede generar reacciones, irritaciones o desequilibrios en la microbiota del cuero cabelludo.
  • Aumentar el uso del calor sin protección: el secador, las planchas y los rizadores se usan durante todo el año, pero en primavera, con más actividad social y salidas, su uso puede intensificarse. Si no aplicas un protector térmico antes de usarlos, estás acelerando el deterioro de la cutícula capilar.
  • No beber suficiente agua: con el calor, las necesidades de hidratación aumentan. El cabello también se resiente de la deshidratación interna: una hidratación insuficiente puede hacer que luzca más opaco, más quebradizo y con menos vitalidad.
  • Ignorar el cuero cabelludo y centrarse solo en el largo: la salud del cabello empieza en el cuero cabelludo. Si hay irritación, exceso de sebo, caspa o signos de inflamación y no se abordan, el largo del cabello lo pagará en forma de rotura, caída o falta de brillo.

Señales que indican que tu caída de primavera no es solo estacional

Como decíamos al principio, una cierta caída en primavera es fisiológica y esperable. Pero hay señales que van más allá del efluvio telógeno estacional y que merecen una evaluación profesional:

  • La caída dura más de cuatro meses sin señales de recuperación.
  • Notas una reducción visible de la densidad capilar, especialmente en la zona central o en las sienes.
  • Aparecen zonas sin pelo claramente delimitadas (en parches).
  • La caída va acompañada de picor intenso, escamas, enrojecimiento o costras en el cuero cabelludo.
  • Estás pasando por un proceso médico, hormonal o farmacológico que puede estar relacionado.
  • La preocupación por el cabello empieza a afectar tu bienestar emocional o tu calidad de vida.

En todos estos casos, el primer paso más útil que puedes dar no es comprar un suplemento ni cambiar de champú, sino buscar un diagnóstico capilar profesional.

La importancia del diagnóstico capilar: empezar por saber qué está pasando

Uno de los errores más frecuentes que vemos en consulta es que las personas llevan meses probando productos y tratamientos sin haber identificado nunca la causa real de su caída. El mercado está lleno de soluciones que prometen resultados, pero ninguna puede ser realmente eficaz si no se aplica al problema correcto.

En Rueber realizamos un estudio capilar completo mediante el Dermograma y el Tricograma, herramientas de análisis del cuero cabelludo y los bulbos pilosos que permiten obtener una imagen detallada del estado folicular de cada persona: densidad, fase del ciclo capilar en la que se encuentran los folículos, estado del cuero cabelludo, tipo de caída y posibles señales de afectaciones específicas. A partir de ahí, podemos diseñar un plan de actuación real, con tratamientos que tienen sentido para tu caso concreto.

No se trata de alarmar, sino de conocer. Porque cuando sabes qué está pasando, puedes actuar de forma efectiva. Y en muchos casos, la primavera es el momento perfecto para hacer ese diagnóstico: es cuando la caída es más visible, cuando el cuero cabelludo necesita una puesta a punto y cuando intervenir a tiempo puede marcar la diferencia en los meses siguientes.

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Primavera, también para quienes atraviesan un proceso oncológico

Si estás pasando o has pasado recientemente por un tratamiento de quimioterapia, el cambio de estación puede ser un momento especialmente emotivo en relación con el cabello. La primavera, con toda su simbología de renovación, coincide a veces con etapas de recuperación, de primeros brotes de cabello o de necesidad de ajustar la prótesis capilar a los cambios de temperatura y estilo de vida.

En Rueber acompañamos a las personas en procesos oncológicos con un enfoque personalizado y empático, adaptado a cada momento del tratamiento y la recuperación. Si estás en esta situación y tienes preguntas sobre el cuidado capilar o las opciones disponibles, puedes contactarnos con total confianza.

La primavera como oportunidad

La caída de cabello en primavera no es una catástrofe. Es, en la mayor parte de los casos, una respuesta fisiológica del organismo al cambio estacional, y el cabello tiene (si el folículo está sano) la capacidad de recuperarse por sí mismo.

Pero la primavera también es una oportunidad: para revisar hábitos, actualizar la rutina, hacer ese peeling capilar que tienes pendiente, incorporar protección solar al cabello y, si hay señales de que algo va más allá de lo estacional, dar el paso de consultar con un especialista.

Con más de cuatro décadas de experiencia, en Rueber Centro Capilar acompañamos a cada persona desde el diagnóstico hasta el tratamiento más adecuado, con honestidad sobre lo que la ciencia puede ofrecer y con la cercanía que mereces.

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